Tras la Resurrección del Jesús, las mujeres acuden al sepulcro no lo encuentran. María Magdalena llora amargamente. Y se pregunta dónde habrán puesto el cuerpo de Nuestro Señor Jesucristo. Estaba muy apenada y disgustada por tan grande pérdida. De pronto un señor se le acerca y le pregunta qué le ocurre. Pero cuándo es su sorpresa que la llama por su nombre: ¡MARÍA!. Y ella,en ese mismo instante se da cuenta de que es el mismo Jesús.
Bendito sea Jesús Resucitado.
Reflexion: Jesús llámanos por nuestro nombre en los momentos de amargura y desolación para saber que estás junto a Nosotros y no nos dejas.
Amén, Amén, Amén.
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